Hay tres secciones distintas a Ravel Gaspard de la Nuit; Jace ha desempeñado su camino a través de la primera, cuando se levantó del piano, entró en la cocina, recogió él teléfono de Lucas, e hizo una sola llamada.
Luego, volvió al piano y al Gaspard. Y fue a mediados de la tercera sección, cuando vio una luz de barrido a través del césped frontal de Lucas. Se cortó un momento después, sumiendo la vista desde la ventana frontal en la oscuridad, pero Jace ya estaba en sus pies cogiendo su chaqueta. Cerró la puerta de Lucas haciendo ruido detrás de él y la parte delantera saltando dos pasos en un mismo tiempo.

En el césped por el sendero había una moto, el motor todavía hacía ruido. Tenía un aspecto orgánico extraño en sí mísmo : como Tuberías ropy con venas de liquidación y en el chasis, y el único faro, que ahora tenía, parecía un brillante ojo. De alguna manera, parecía tan vivos como el chico que estaba apoyado contra el ciclo, mirando
Jace curiosamente. Vestía una chaqueta de cuero marrón oscuro y su cabello rizado hasta el cuello de la misma y caia sobre sus reducido ojos. Fue sonriendo, señaló la exposición de dientes blancos. Por supuesto, Jace pensaba, que ni el chico ni la moto estaban realmente vivos; en tanto que corrió las energías de demonio, alimentado por la noche.
-Rafael-, Jace dijo, a modo de saludo.
-Ves-, Rafael dijo: -Lo he traído, como me pediste
- Ya veo.

-Aunque, debo añadir, que estoy muy curioso en cuanto a por qué debes querer algo así como una demoníaca motocicleta.
- No forman parte del Pacto exactamente, por un lado, y por otro, se rumorea tu ya tienes una.
-Tengo una, admitió Jace, rodeando el ciclo a fin de examinarlo desde todos los ángulos. -Pero está en el techo del Instituto, y no puedo llegar a ella en este momento.
Rafael rió entre dientes suavemente.
-Parece que somos no aptos en el Instituto.
-¿Y tu? ¿todavía eres el chupasangre más buscados de la lista?
Rafael inclinó la cara y escupió, delicadamente, en el suelo.
-Nos acusan de los asesinatos -, dijo con enfado.-La muerte de la criatura, La Pila, incluso de la del brujo, aunque les hemos dicho que no bebemos sangre de brujo. Es amarga y puede trabajar en esos cambios extraños que consumen .
-Le contaste esto a Maryse?
- Maryse. -los ojos de Rafael brillaban. -No podría hablar con ella si quisiera. Todos las decisiones se toman a través del Inquisidor ahora, todas las preguntas y solicitudes a través de ella. Es una mala situación, amigo, una mala situación.
- Me lo dices a mi-, dijo Jace.- Y no somos amigos. Estoy de acuerdo en no decir a la clave lo que sucedió con Simon porque necesitaba tu ayuda. No porque me gustes.

Rafael sonrió burlonamente, sus dientes blancos parpadearon en la oscuridad.
-Igual que yo.- Él inclina la cabeza hacia un lado. -Es extraño-, reflexionó. -Pensé que actuarias diferente ahora que estas en desgracia con la Clave. Ya no está a favor de su hijo. Pensé que algo de tu arrogancia podría haberte golpeado. Pero sigues siendo el mismo.
-Yo creo en la coherencia -, dijo Jace.- ¿Me vas a dejar que me lleve la moto, o no? Sólo tengo unos pocas horas hasta el amanecer.
-¿ Entiendo entonces que por todo esto no vas a invitarme a tu casa? -Rafael se bajo de la motocicleta, cuando estaba abajo, Jace capturó el destello brillante de la cadena de oro alrededor de su garganta.
-No-. Jace trepó a la moto. -Pero puedes dormir en el sótano bajo la casa si estas preocupado por la salida del sol.
-Mmm.-Rafael parecía serio, era de unas pulgadas más bajo que Jace, y aunque físicamente se veía más joven, sus ojos eran mucho mayores. -Así que somos ahora incluso para Simon, Cazador de sombras? -Jace acribillado la moto, girando hacia el río.
-Nosotros nunca te incluimos, sanguijuela, pero al menos es un comienzo.

Jace apenas se habia montado en la moto y el clima ya había cambiado, y fue capturado por un viento cortante y helado que parecia salir del río, penetraba la fina tela de su chaqueta vaquera y la de sus vaqueros como si fuesen docenas de puntas de agujas de frío hielo. Jace tembló, y se alegro enormemente de que al menos se hubiera puesto unos guantes de cuero para protegerse las manos. El río era del color del acero, el cielo gris como una paloma, y en el horizonte habia una gruesa línea pintada de negro en la distancia. Las luces parpadeaban y brillaba a lo largo de los tramos de la Williamsburg y de los Puentes de Manhattan. Probado el aire de la nieve, aunque ya eran los meses de invierno. La última vez que voló sobre el río, Clary iba con él, con los brazos alrededor de él y sugetandose con sus pequeñas manos a la chaqueta. Entonces no hacia frio alguno. Curvaba la moto bruscamente, considerando cada lado, pensó que estaba viendo su leve sombra contra el agua, se inclinó hacia el otro lado locamente. A medida que se iba enderezando, lo vio: un buque de metal negro, sin marcar y casi sin iluminacion, su proa daba la sensación de ser una pequeña cuchilla que iba segando el agua por delante. Le recordó a un tiburón, robusto, rápido y mortal.
Frenó con sumo cuidado y comenzo a descender, silencioso, como si se tratara de una hoja atrapada en una marea. Pero su sensacion no fue ni mucho menos esa, más bien era como si fuera el buque el que estaba alzandose para reunirse con él, no se sentía como si estuviera disminuyendo, más bien como si el buque se levante a reunirse con él,
Las ruedas tocaron la cubierta y se deslizaron lentamente a una parada. No habia necesidad de apagar el motor, paso la pierna hacia el ladi para bajarse de la moto, y los zumbidos disminuyeron a un gruñido y, a continuación, a un ronroneo, y despues al silencio. Cuando miró atras, hacia su moto, parecia como si fuera un perro infeliz al que miran con ceño despues de haber estado juntos durante una larga estancia. Sonriendo a la moto.

-Vuelvo en seguida contigo-, dijo. -Tengo que averiguar mas de este barco en primer lugar.

Había mucho que ver. Estaba de pie sobre una amplia cubierta, el agua a su izquierda. Todo estaba pintado de negro: la cubierta, las barandas de metal que lo rodeaban, incluso las largas y angosta ventanas de la cabina. El barco era más grande de lo que esperaba que fuera: probablemente tenia la longitud de un campo de fútbol, tal vez más. No era como los buques que había visto antes: demasiado grande para ser un yate, es demasiado pequeño para ser un buque militar, y nunca antes había visto un buque donde todo estubiese pintado de negro. Jace se preguntaba donde lo habia obtenido su padre. Dejando la moto, comenzó un lento paseo alrededor de la cubierta. Las nubes se habian despejado y las estrellas brillaban con fuerza en el cielo, eran increiblemente brillantes. Podía ver la ciudad iluminada en ambos lados como si estubiese en un estrecho, vacio y muy oscuro lugar entre las luces de la ciudad. Habia un silencio sepulcral, se dio cuenta del eco que producian sus botas contra el sule. De repente se preguntó si Valentín incluso estubo aquí. Jace rara vez había estado en algun lugar que pareciese tan completamente desierto. Se detubo por un momento en la proa del barco, con vistas sobre el río que parecia como si fuera una cicatriz entre Manhattan y Long Island.

Soplaba el viento fuerte y cortante, era ese tipo de viento que solo se siente a traves del agua, que se rompia por el paso del barco en picos de color gris, formando olas con las crestas plateadas. Estiró sus brazos y dejó que el viento tomara su chaqueta y la golpeara como si fueran alas, el pelo le daba laticazon en la cara, y el viento le probocaba picor en los ojos y hacia que se le derramaran langrimas. En el buque habia algo que le recorda a una casa señorial de Idris. Su padre le había enseñado a navegar en alli, le enseñó el lenguaje del viento y el agua, el aire y de la flotabilidad. "Todos los hombres deben saber cómo navegar", le había dicho. Fue una de las pocas veces que había hablado así, diciendo todos los "hombres" y no todos los cazadores.
Se trató de un breve recordatorio de que Jace podria haber sido cualquier cosa, pero siempre hubiera formado parte de la raza humana. Se alejó de la proa por el escozor de ojos, vio una puerta establecida en la pared de la cabina entre dos ventanas oscuras-. Cruzó la cubierta rápidamente, intentó abrirla, pero estaba cerrada. Con su estela, talló una rapida runa de opertura sobre la puerta de metal y se abrió con un chirrido de las bisabras como protesta y soltando unas escamas rojizas de oxido. Pasó bajo el umbral de la puerta, la tenue luz mostraba una escalera de metal.

El aire olía a herrumbre y desuso. Dio otro paso hacia adelante y al cerrar la puerta detrás de él dio un golpe y se oyo un eco metalico, y se undio en la oscuridad. Él juraria, por la sensación de la luz magica de la piedra en su bolsillo. Sus guantes de repente crugieron con un riodo sordo, los dedos los tenia tiesos por el frío. Hacia más frío dentro que el que habia sentido en cubierta. El aire era como el hielo. Sacó la mano de su bolsillo, sintió escalofríos, y no sólo por la temperatura. El pelo a lo largo de la parte trasera de su cuello le hacia sentir picazón, cada nervio le gritaba. Algo estaba mal. Sacó su piedra que relucia de luz, haciendo que los ojos le lloraran aún más. A través del efecto borroso que vio la esbelta figura de una chica de pie delante de él, sus manos cruzadas a través de su pecho, su cabello un toque de color rojo en contraste con el metal negro que los rodea. Su mano tembló y se dispersaron destellos de luz magica como si una multitud de luciérnagas, aumentado la oscuridad a continuación.

-Clary?

Ella le miraba, llevaba un vestido de color blanco, sus labios estaban temblando. En su gargantas ahogo multitud de pruguntas: ¿qué estaba haciendo aqui? ¿Cómo habia llegado a la nave? Un espasmo de terror se apoderó de él, peor que cualquier miedo que jamas hubiera sentido por sí mismo. Algo andaba mal con ella, con Clary. Él dio un paso adelante, al igual que las manos de ella se trasladaron fuera de su pecho y echo los brazos hacia él. Estaban pegajosas por la sangre. Tenia el vestido blanco cubierto de sangre de la frente y le formaba un babero escarlata. Agarró su brazo cuando ella empezó a hundirse. Él casi redujo la luz magica cuando el peso cayó en su contra. Podía sentir el latido de su corazón, el tacto de su suave cabello contra el mentón, era algo que el recordaba y conocia. Aunque su aroma era diferente. El olor que asociaba a Clary, era una mezcla de jabón y de flores de algodón limpio, pero ese olor se había ido, ahora a lo que olía era solo a sangre y metal. Inclinó la cabeza hacia atrás, su ojos rodanron hasta ponerlos en blancos. El salvaje martilleo de su corazón era de los que preceden a la desaceleración de una parada -
-¡No!
Se desmayó sobre los brazo de Jace, al desplomarse la cabeza le rodo por el brazo hasta el pecho.
-Clary! ¡Despierta!
La zarandeo, en un bago intento de despertarla; sintió como se aliviaba su frio y paso a tener sudores frios y, a continuación, los ojos de ella estaban abiertos, pero ya no los tenia verde, sino que eran de un blanco opaco y brillante, y blanco como los faros en una carretera oscura, de color blanco como el clamor de ruido dentro de su propia mente. "He visto esos ojos antes", pensó, "la muerte", y luego la oscuridad se incrementó a lo largo de él como una ola, con el silencio de la misma.

Había puntos brillantes de luz contra la sombra, agujeros en la oscuridad. Jace cerró los ojos, tratando de calmar su propia respiración. Tubo un cobrizo sabor en la boca, como de sangre, y podía decir que estaba acostado en una fría superficie metálica y que el frío se filtraba a través de su ropa y en su piel. Empezó a contar hacia atrás desde cien mentalmente hasta que consiguio que su respiracion fuera más lenta. Luego abrió los ojos de nuevo. La oscuridad era todavía existe, pero se ha resuelto en un familiar cielo nocturno marcado por las estrellas.Estaba en la cubierta del buque. Gimió y se levantó sobre sus codos y luego se congeló cuando se dio cuenta de la presencia de otra sombra, esta reconociblemente humana, inclinado sobre él.
-Tienes un golpe feo en la cabeza,- dijo la voz que embrujaba sus pesadillas.
-¿Cómo te sientes?- Jace se sentó y de inmediato lamentó que su estómago empezara a rugir. Si había comido algo en los últimas diez horas, no era bastante y sitio como si lo poco que pudiera tener en su estomago saliera hacia fuera. Y asi fue, el sabor agrio de bilis le inundó la boca.
-Me siento como en el infierno.
Valentine sonrió. Estaba sentado sobre una pila de envases vacíos, cajas de aplanado, con un traje gris y corbata, como si estuviera sentado detrás de la elegante mesa de caoba en la casa solariega de los Wayland en Idris.
-Yo tengo otra pregunta más obvia para ti. ¿Cómo me encontraste?
- Torturé a un demonio Raum,- dijo Jace.- tu fuiste quien me enseñó donde mantener sus corazones. Me amenazó y me dijo que- así es, no son muy brillantes, pero logró decirme que había llegado de un barco en el río. Me miró y vi la sombra del barco en el agua. Me dijo que se me había citado también, pero yo ya sabía eso.
- Veo.- Valentine parecía estar escondiendo una sonrisa.
- La proxima vez, al menos, dime cuando piensas llegar antes de la caída. Porque sino puede que tengas un desagradable encuentro con mis guardias.
- Guardias? -Jace estaba aun apoyado sobre el frío suelo y la barandilla de metal, respiró con profundidad el frio y limpio aire.
-Te refieres a los demonios, ¿no? Has utilizado la espada para convocarlos.
- Yo no lo niego, dijo Valentín.
-Las bestias de Lucían destrozaron mi ejército de repudiados, y yo no tengo ni tiempo ni la inclinación para crear más. Ahora que tengo la Espada, ya no los necesito. Tengo otros.
En la mente de Jace aàrecio el pensamiento de Clary ensangrentada, y muerta en sus brazos. Puso una mano en su frente. Estaba fresco, donde la reja de metal que la habia tocado.
-Esa cosa en la escalera,- dijo. -No fue Clary, ¿verdad?
-Clary? -Valentín sonó ligeramente sorprendido. -¿Es eso lo que viste?
- ¿Por qué no se lo que vi? -Jace luchaba para mantener su voz plana, indolente. No estaba familiarizado con los incómodos secretos, ya sean propios o de otras personas, pero sus sentimientos hacia Clary eran algo que él mismo sabia que si mirarban lo suficientemente cerca... Y eso fue lo que hizo Valentín. Él miró de cerca todo, estudiando, analizando de qué manera podría convertir las cosas en una ventaja para él. De este modo recordó Jace de la Reina de la Corte Seelie: fresco, amenazante, el cálculo.
-Con lo que has tropezado en la escalera,- dijo Valentín, -es Agramon-el demonio del miedo. Agramon adopta la forma de lo más te aterra. Cuando realiza la alimentación de tu terror, es tan poderoso que mata, suponiendo que todavía esten vivos en ese momento. La mayoría de los hombres y mujeres mueren de miedo que antes de que él lo haga. En cambi tu, te felicitó por resistir siempre como lo hiciste.
- Agramon?!- Jace estaba sorprendido. -Eso es un Gran Demonio. ¿Dónde lo obtubiste?
-Pagué un joven brujo para que lo convocara para mí. Iluso. Pensaba que si el demonio se mantenia dentro de su pentagrama, podia controlarlo. Desafortunadamente para él, su mayor temor era que un demonio al que convocara pudiera romper los pabellones del pentagrama y atacarlo, y eso es exactamente lo que pasó cuando llegó Agramon.
- Por lo tanto, ésa es la forma en que murió,- dijo Jace.
-¿Quien que murió?
-El brujo,- dijo Jace. -Su nombre era Elías. Tenia dieciséis años. Pero lo sabías, ¿no? El Ritual de conversión Infernal
-Se rió Valentín.- Tu has estado ocupado, ¿no? Así que ya sabes la razón por la que envié los demonios a la casa de Lucían, ¿no?
-Querías a Maia, -dijo Jace.- Porque ella es un hombre lobo niño. Necesitas su sangre.
- Envié a la Drevak demonios para espiar lo que hacia Lucían e hicieran un informe y me lo remitieran, -dijo Valentín.
-Lucian mató uno de ellos, pero cuando el otro informó de la presencia de un joven
lycanthrope-- Enviaste el demonio Raum para cogerla a ella.- Jace consideró de repente muy cansado. -Porque Lucas Siente aprecio por ella y quieres hacerle todo el daño que puedas. - Calló; y con medio tono, como en pausa dijo: - Eso es demasiado bajo incluso para ti.
Por un momento una chispa de ira se encendido en los ojos de Valentín, luego tiró su cabeza hacia atrás y rugió con alegría. - Admiro tu tenacidad. Te pareces tanto a mi.
Se levantó sobres sus pies y luego le ofrecio a Jace la mano.
- Ven. Vamos a dar un paseo por la cubierta. Hay algo que quiero enseñarte.
Jace quería rechazar la mano que la mano que le ofrecia, pero no estaba seguro,
teniendo en cuenta el dolor que sentia en la cabeza, sabia que no podria levanterse si no era con algo de ayuda. Además, seria mejor no enfadar a su padre ya que nunca habia tenido paciencia con los comportamientos desobedientes, y no era el momento para que Jace hiciera apremio de su rebeldía.
La mano de Valentín era fresca y seca, y su agarre fue extrañamente tranquilizador. Cuando Jace estubo de pie, y libre, Valentín señalo la estela de su bolsillo.
-Permíteme curarte las lesiones de la caida,- dijo, para llegar a su hijo. Jace dudo unos segundos, seguramente Valentin se habia dado cuenta, y rechazo hizo el intento de alejar la estala con la mano.
-No quiero tu ayuda. -puso la estela de Valentín a distancia.
- Como quieras -Comenzó a caminar, Jace le suigo un momento mas tarde y tubo casi qeu correr para alcanzarlo. Conocia a su padre bastante como para saber que nunca se giraria para ver si Jace le estaba siguiendo, simplemente comenzaria a hablar en cosecuencia. Tenía razón. Para cuando Jace habia alcanzado el lado de su padre, Valentín ya había comenzado a hablar. Tenía las manos cruzadas en la espalda, se movia con una gracia, unos faciles y amplios movimientos descuidados. Se inclinó hacia adelante mientras caminaba para que el fuerte viento no le molestra y daba la sensacion que andaba a zancadas.
-... Si no recuerdo mal,- Valentín estaba diciendo, - estas muy familiarizado con la perdida del Milton Paradise? (creo que dice eso)
-Lo único que me hiciste leer diez o quince veces,- Jace dijo. - Es mejor reinar en el infierno que servir en el cielo, etcétera, y así sucesivamente.
- Non serviam,- dijo Valentín.
-No servir.
Es lo que Lucifer llevaba inscrito en su bandera cuando cabalgó con su ejercito de ángeles rebeldes contra una autoridad corrupta.
-¿Cuál es tu punto? Eso de estar en la cara del diablo?
-Algunos dicen que Milton estubo en la cara del mismo diablo. Satanás es su duda, un
la figura más interesante que su Dios.(esto no lo entiendo muy bien)

Estaban llegando ya a la parte delantera de la nave. Se detuvo y se inclinó contra las barandas. Jace se reunió ahi con él. Habían pasado los puentes del East River y se dirigían hacia mar abierto entre Staten Island y Manhattan. Las luces de la ciudad del distrito financiero parecian luz magica y fluía como el agua. El cielo estaba lleno de polvo de diamantes y el río escondia sus secretos bajo una capa negra, rota aquí y allá con un flashes de color plateado que podrían haber sido la cola de un pez o de una sirena.
Mi ciudad, pensó Jace, de forma experimental, pero las palabras que le surgieron en la mente fue Alicante y sus torres de cristal, no los rascacielos de Manhattan.
Después de un momento, Valentín dijo:
-¿Por qué estás aquí, Jonathan? Me lo prunto porque después de que nos vimos en la Ciudad de huesos tu odio por mí fue implacable. Yo ya había renunciado a ti, a volver a verte.
Su tono no presentaba nada vulnerabilidad, siempre habia sido asi, almenos el lo recordaba de ese modo, y su voz siempre estaba en el mismo nivel, pero al menos tenia un tono de una especie de verdadera curiosidad, como si Jace huebiese sido capaz de sorprenderlo lo mas minimo.
-La Reina de la Corte Seelie quería preguntarme una cosa, dijo.- Ella me dijo que la sangre que corre por mis venas.
La sorpresa pasó por la cara de Valentin como una mano suavizado la expresión.
-Has hablado con la Reina?- Jace no dijo nada. -Es el camino de los populares. Todo lo que ellos dicen tiene más de un significado. Dile, si te pregunta una vez más, que la sangre del Ángel corre en tus venas.

-Y en las venas de cada cazador de sombras,- dijo Jace, decepcionado.
Tenia la esperanza de recibir una mejor respuesta.
-No estais con la Reina de la Corte de la Seelie , ¿verdad? - el tono de Valentín era cortante. -No. Y no vienes aquí sólo para hacerme una pregunta ridícula. ¿Por qué estás aquí realmente, Jonathan?
-Tenia que hablar con alguien.
El no era tan bueno en el control de la voz como lo era su padre, quien
podía escuchar el dolor en él, como una herida sangrante justo debajo de la
superficie.
- Los Lightwoods.., estoy en problemas, pero nada con ellos. Lucas
debe odiarme por ahora. El Inquisidor lo quiere muerto. Hice alago que hirio a Alec y nisiquiera estoy seguro de qué .
- Y tu hermana? -Valentín dijo. -¿Qué hay de Clarissa?
¿Por qué tenia que arruinarlo todo?
-Ella no me complace demasiado bien.- Él vaciló. -Me acordé de lo que me dijiste en la Ciudad de huesos. Que nunca hubo oportunidad para decirme la verdad. Yo no confío en ti,- añadió.- Quiero que lo sepas. Pero yo pensé en darte la oportunidad de decirme por qué .
- Tienes muchos más por qué que preguntarme, Jonathan.
Había una nota en la voz de su padre que le asustaba, algo que parecia humildad, pero que a la vez fue muy feroz como el acero puede ser templado por el fuego.
-Hay tantos porqués. -¿Por qué matar a la Hermanos Silenciosos? ¿Por qué robar la Espada Mortal? ¿Qué planeas? ¿Por qué no fue la Copa Mortal suficiente para ti? -Jace hizo una pausa antes de seguir preguntandole. ¿Por qué te fuiste por segunda vez? ¿Por qué me dijiste que ya no era tu hijo más, y luego volviste a por mi de todos modos?
- Ya sabes lo que quiero. La Clave es irremediablemente corrupta y debe ser destruida y restituida de nuevo. Idris debe ser liberada de la influencia de degenerar las razas, y de la Tierra realizado en contra de la prueba la amenaza demoníaca.
- Sí, acerca de que la amenaza demoníaca.
Jace miró alrededor, como si se espera encontrar la sombra del gran Agramon hiendo hacia él.
-Pensé que odiabas a los demonios. Y ahora los utilizar como subditos. El Ravener, el Drevak demonios, Agramon - son tus empleados. Guardias, mayordomos personal de cocina, por todo lo que saber .
Valentine apretando sus dedos sobre la barandilla.
- No soy amigo de los demonios,- dijo.- Soy un Nefilim, no importa lo mucho que pueda
creo que el Pacto es inútil y la Ley fraudulenta. Un hombre no tiene que estar de acuerdo con su gobierno para ser un patriota, ¿no? Se necesita un verdadero patriota a disentir, a decir que ama a su país más de lo que se preocupa por su propio lugar en el orden social.
He sido castigado por mi elección, forzado a vivir en la clandestinidad, desterrado de Idris. Pero yo seré siempre un Nefilim. No puedo cambiar la sangre de mis venas por mucho que quisiera no podria hacerlo; aunque tampoco quiero.
Jace volvio a pensar en Clary. Miró hacia abajo, a la oscuridad del agua de nuevo, sabiendo que no era cierto. Renunciar a la caza, la muerte, el conocimiento del propio aumento de la velocidad y habilidades que: Es imposible. Fue un guerrero. No podía ser nada más.
-¿Y tú?- Valentín preguntó.
Jace mió rápidamente, preguntándose si su padre podía leer su cara. Habian sido solo ellos dos durante tantos años. Hubo un tiempo en que conociño mejor la cara de su padre que la suya propia. Valentín fue la persona a la que él sentía que nunca podría ocultar lo que estaba sintiendo. O la primera persona, por lo menos. A veces se sintió como si Clary, también pudiera ver atraves de él y saber absolutamente todo lo que sentia.

-No,- dijo. -Yo no.
- Seras siempre un cazador de sombras?
-Siempre, -dijo Jace", hasta el fin, es lo que soy.
-Bueno, -dijo San Valentín. -Eso es lo que quería oír.
Se inclinó de nuevo contra la barandilla, mirando el cielo nocturno. En el pelo le destellaron los mechones blancos; Jace nunca los había notado.
-Esto es una guerra,- dijo Valentín.- La única pregunta es, ¿en qué parte de la lucha formaras parte?
-Pensé que todos estabamos del mismo lado. Pensé que era los mundos contra los demonios.
- Si ¿sólo esos bandos pueden haber?. Entiendo, yo también me senti de la clave y creia que sus intereses de sobre este mundo eran buenos, si yo pensaba que estaban haciendo el mejor trabajo posible, por este mundo, por el Angel. ¿Por que deberia luchar contra ellos? ¿qué razon puedo tener?
El poder, pensó Jace, pero no dijo nada. Ya no estaba seguro de lo que debia decir, y mucho menos en lo quepodia creer.
-Si la Clave continua como está,- dijo Valentín,- los demonios se aprovecharan de su debilidad y atacaran, y la Clave, distraída por sus interminables cortejos de la degenerar las razas, no estará en condiciones para luchar contra ellos. Los demonios van a atacar y lo van a destruir todo y no habrá nada.
El degenerar de las razas. Las palabras las sintio con una incómoda familiaridad, que le recordó a Jace su infancia, de manera que no era del todo desagradable. Cuándo pensaba el el tiempo con su padre y en Idris, que siempre la recordaba con imagenes borrosas del sol caliente, el verde cesped de la parte delantera de la casa de campo , y la silueta oscura de un hombre grande, oscuro, con amplios hombros inclinado hacia abajo para levantarlo del césped y llevarlo dentro con él. Debia ser muy joven entonces; nunca olvidó, ni la forma en que olia el cesped, ni el color verde y brillante y recién cortado o la forma en que el sol había vuelto a su padre el pelo a un halo de color blanco, ni la sensación de ser transportado. De estar seguro.
-Luke,- dijo Jace, con cierta dificultad. -Lucian no es un degenerado
- Lucian es diferente. Fue un cazador de sombras una vez. - El tono de Valentín era plano y al final dijo.- No se trata de especies de Subterraneos, Jonathan. Se trata de la supervivencia de todo ser viviente en este mundo. El ángel escogió a los Nefilim por una razón. Somos la mejor especie de este mundo, y estamos destinados a guardarlo. Somos lo más parecido que existe en este mundo a los dioses y debemos utilizar ese poder para salvar a este mundo de la destrucción, a cualquier coste para nosotros.
Jace se inclinó sobre sus codos a la barandilla. Hacía frío aquí: El viento helado le traspasaba a través de la ropa, y las puntas de los dedos se le empezaron a entumecer. Pero en su mente, vio las verdes colinas y las aguas azules y piedras de color miel que habian en la casa solariega de los Wayland.
-En historia antigua,- dijo Jace, - Satanás le dijo a Adán y Eva '"Vosotros sereis los dioses"", cuando los tentó a pacar. Y fueron echados del jardín por culpa de ella.
Hubo una pausa antes de que Valentín se achara a reir. Y dijo,
- Mira, eso es lo que necesitamos, Jonathan. Que me den el pecado del orgullo.
-Existen todo tipo de pecados.
Jace se enderezó y se puso cara a cara con su padre.
- No has respondido a mi pregunta acerca de los demonios, padre. ¿Como se puede justificar el convocar a los demonios, tu asociación con ellos? ¿Tienes previsto enviarlos en contra de la clave?

-Es lo que pretendo,- dijo Valentín, sin vacilación, sin un momento de pausa para considerar si no sería prudente revelar sus planes a alguien que pueda compartirlo con sus enemigos. Nada ha sacudido Jace al darse cuenta de que cómo su padre estaba seguro de que tendría éxito.-La Clave no dará la razón sino es a la fuerza. Traté de construir un ejército de abandonados; con la Copa, podría crear un ejército de nuevos Cazadores de sombras, pero me tomaría años. No tengo años. Nosotros, la raza de humanos, no tenemos años. Con la espada no puedo llamar a mí una obediente ejército de demonios. Ellos me sirven como herramientas, hacer lo que demando. Ellos no tienen otra opción. Y cuando quiera quitarlos del medio, si los mando a destruirse a sí mismos, y ellos lo harán. -Su voz estaba emocionada.

Jace se estaba sujetando a la barandilla tan duramente que sus dedos habían comenzado a
dolorles.
-No puedes hacer una masacre de cazadores de sombras cada vez que se opongan a ti. Eso es asesinato.
-No voy a tener que hacerlo. Cuando la Clave vea el poder organizados en su contra, se entregarán. No son suicidas. De hecho, entre ellos hay quienes me apoyan. No había arrogancia en la voz de Valentíne, sólo una calma de certeza. -Ellos darán el paso adelante cuando llegue el momento.
-Creo que estás subestimando a la Clave -. Jace trató de hacer su voz firme. -No creo que entiendas lo mucho que te odian.
-El odio no es nada cuando pesa contra la supervivencia. - La mano de San Valentín fue a su cinturón, cuando la empuñadura de la Espada brilló tediosamente. -Pero no tienen mi palabra. Te dije que había algo que quería mostrarte. Aquí es. -El señaló a la espada de su vaina y entregó a Jace. Jace había visto antes a Maellartach en la Ciudad de huesos, colgada de la
pared en el pabellón de las Estrellas del uso de la palabra. Y había visto la misma empuñadura que sobresalía de la vaina de los hombros de Valentíne, pero nunca la había examinado de cerca. El Angel de la Espada. Era un lugar oscuro, de pesada plata, brillantes, con un brillo apagado. Ligero, parecía pasar a través de él, como si se tratara de agua. En su empuñadura floreció una rosa de luz ardiente. Jace habla a través de su boca seca.
-Muy bonito.
-Quiero que la mantengas.

Valentine presentó la espada a su hijo, la forma en que siempre había enseñado, empuñandola primero. La espada parecía brillar oscuramente en las estrellas. Jace dudó.
-Yo no ...
-Toma.

Valentíne presionó en su mano. En el momento en que Jace cerró los dedos los dedos en torno a la empuñadura, una lanza de luz se disparó en la empuñadura de la Espada y la base de la hoja. Miró rápidamente a su padre, pero estaba inexpresivo.
Un oscuro dolor se propagó en Jace a través del brazo y del pecho. Aquello no era la espada que fuera pesada, no lo era. Parecía que quería tirar de él hacia abajo, arrastrandoló a él a través del buque, a través del verde agua del océano, a través de la frágil corteza de la Tierra misma. Jace sentía como si la respiración le fuera siendo arrancada de sus pulmones.
Él arrojó su cabeza hacia arriba y esperó a su alrededor y vio que la noche había cambiado. Una red de brillantes alambres finos de oro habían sido arrojados a través del cielo, y la
estrellas brilló a través de ella, brillante como cabezas de clavos martillados en la oscuridad. Jace vio la curva del mundo, ya que se deslizó fuera de él, y por un momento fue sorprendido por la belleza de todo. Entonces el cielo de la noche parecía abrirse como un vaso vertiendose a través de fragmentos llegó a una horda de formas oscuras, retorcidas y nudosos y sin rostro, un aullido silencioso grito en el chamuscado interior de su mente.
El viento helado le quemaron seis patas de caballos pasando, sus pezuñas en sangrientas haciendo chispas en la cubierta del barco. Las cosas que los montaban eran indescriptibles. Pequeños ojos generales, coriáceas criaturas de alas en círculos, con gotas de chirriar en un venenoso verde limon.

Jace doblada sobre la barandilla, con arcadas sin control, todavía estaba apoderado de la espada su la mano.
Por debajo de él el agua batió con los demonios como un guiso venenoso. Vio espinosa criaturas con sangrientos ojos como platillos, que luchaban fueron arrastrados por un punto de ebullición bajo resbaladizas masas de negros tentáculos.
Una sirena atrapada en las garras de una araña de diez patas de agua gritó desesperadamente, ya que hundió sus colmillos en su cola, sus ojos rojos brillaban, como perlas de sangre. La espada cayó de la mano de Jace y cayó a la cubierta. Abruptamente el sonido y el espectáculo se habían ido y la noche estaba en silencio. Se colgó fuertemente a la barandilla, mirando hacia abajo en la mar con incredulidad. Se vaciaba, su superficie agitadas sólo por el viento.
-¿Qué fue eso?- Jace susurró. Su garganta se sentía áspera, como si se hubiera raspado con papel de lija. Él miró salvajemente a su padre, que se había agachado para recuperar la espada que se le había caído Jace. -¿Son aquellos los demonios que ya has llamado?
- No.- dijo Valentine resbalando a Maellartach en su vaina. -Esos son los demonios que
he señalado a los bordes de este mundo con la espada. Traje mi nave a este lugar, porque las salas son delgadas aquí. Lo que haas visto es mi ejército, a la espera del otro lado de los pabellones esperando que los llame a mi lado. -Sus ojos eran graves. -¿Todavía cree que la Clave no capitulará?

Jace cerró los ojos y dijo:
-No todos ellos, no los Lightwoods.
-Tu podrías convencerlos. Si estás conmigo, juro que ningún daño llegará a ellos. -Detrás de la oscuridad los ojos de Jace comenzó a enrojecer. Había imaginado las cenizas de la antigua casa Valentíne, los ennegrecidos huesos de los abuelos con los que nunca se reunió. Ahora vio otras caras. La de Alec. Isabelle. Max. Clary.
-Les he hecho tanto daño a ellos ya -, susurró.-Nada más debe ocurrirles a cualquiera de ellos. Nada.
-Por supuesto. Lo entiendo -. Jace ,realmente para su asombro, no entendió de que Valentíne, de alguna manera vio lo que nadie parecía ser capaz de comprender. -¿Tú crees que es tu culpa, todo el daño que se ha abatido sobre tus amigos, tu familia?.
-Es mi culpa.
-Tienes razón. Lo es-. En ese momento, Jace lo miró con absoluto asombro. Sorprendido intentaba luchar con ese sentimiento de horror.
-¿Lo es?
-El daño no fue deliberadamente, por supuesto. Pero tú eres como yo. Estamos envenenados y
destruimos todo lo que amamos. Hay una razón para eso ".
-¿Qué razón?-Valentine miró al cielo. -Estamos para un propósito superior, tu y yo. Las distracciones del mundo son sólo eso, distracciones. Si permitimos que lo sean, apartandonos de curso por ellas, serán debidamente castigadas ."
-¿Y nuestra la pena es dejando a todos los que nos importa? Parece un poco duro para ellas.
- El Destino final nunca es justo. Estás atrapado en una corriente mucho más fuerte que tu, Jonathan; lucha en contra de ella y te ahogará y no sólo a ti, sino a todos aquellos que
tratas de salvar. Nadar con la corriente, y sobrevivirás.
-Clary-
-No llegaría a dañar a tu hermana si te unes a mi. Yo iré a los confines de la tierra para protegerla. Voy a traerla a Idris, donde nada pueda sucederle. Les prometo
eso.
-Alec. Isabelle. Max..
-Los niños Lightwood los niños, también tendrán mi protección -.
Jace dijo suavemente,- Luke.
San Valentín dudó, y luego dijo: -Todos tus amigos serán protegidos. ¿Por qué no me crees, Jonathan? Esta es la única manera que puede protegerlos. Lo juro-. Jace no podía hablar. Dentro él el frío del otoño luchó con el recuerdo del verano. - Has tomado tu decisión? -dijo Valentín; Jace no podía verlo, pero él podía oír la firmeza de su pregunta. Incluso
sonaba ansioso.
Jace abrió sus ojos. Las estrellas estaban en el blanco en contra de su iris; por un momento no pudo ver nada más.
Él dijo, -Sí, Padre. Yo te tomado mi decisión.

La tercera parte del Día de la Ira

El Día de la ira, ese día arderá, todo lo que ves y habla Sibila relativas, Todo el mundo será cenizas de inflexión. - Abraham-Coles
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Fantástico trabajo el que está haciendo nuestra querida Lidia :) Gracias vamos adelantando!!
p.d-> Ahora si que está terminado.

3 comentarios:

muxas gracias x estar traduciendo el libro de verdad eres la mejor!!!!!!!

Paradise Lost es un es un poema épico del siglo XVII del poeta inglés John Milton. El poema se refiere a la historia judeo-cristiana de la Caída del Hombre, la tentación de Adán y Eva por el ángel caído Satanás y su expulsión del Jardín del Edén. El propósito de Milton era aclarar el conflicto entre Dios eterno de previsión y de voluntad libre.

Un poco de literatura antigua para entender este libro jejeje. Saludos!

gracias...

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