Cuando Clary despertó, la luz atravesaba las ventanas y sentía un fuerte dolor en su mejilla izquierda. Se dio vuelta sobre si y vio que se había quedado dormida sobre su bloc de dibujos y que su esquina había estado clavándosele en la cara. También había dejado su lapicera sobre la frazada y había una mancha negra extendiéndose através de la ropa.
Se sentó con un gruñido, froto su mejilla y fue a darse una ducha.

El baño mostraba signos de la actividad de la noche anterior; había ropa ensangrentada en el bote de basura y una mancha de sangre seca en el lavatorio. Con un escalofrío Clary se metió en la ducha con una botella de jabón de uva, decidida a quitarse la sensación del persistente malestar.

Luego se puso una de las batas de Luke y con una toalla alrededor de su pelo húmedo, abrió la puerta del baño para ver que Magnus esperaba del otro lado, sosteniendo una toalla en su mano y su resplandeciente cabello en la otra. Debería de haber dormido sobre el, pensó ella, porque un lado de su cabello parecía enmarañado.

“¿Por que las chicas tardan tanto en ducharse?”, reclamó. “Chicas mortales, cazadoras de sombras, brujas, todas son lo mismo. Me estaba volviendo viejo esperando aquí fuera...” Clary dio un paso para dejarlo pasar. “¿cuantos años tienes, de todos modos?” pregunto con curiosidad. Magnus le guiño un ojo. “Yo estaba vivo cuando el Mar Muerto era solo un lago sintiéndose un poco pobre.” Clary puso los ojos en blanco.

Magnus le hizo seña de para se aleje.” Ahora muévete. Necesito entrar; mi pelo se esta estropeando”
“No uses todo mi jabón, es costoso,” dijo Clary y se dirigió a la cocina, buscó algunos filtros y enchufó la maquina de café. El familiar borboteo de la cafetera eléctrica y el aroma a café hicieron desaparecer el sentimiento de malestar. En cuanto hubiera café en el mundo, ¿cuan mal podrían andar las cosas?

Volvió a la habitación para vestirse. Diez minutos después, en jeans y un suéter rayado azul y verde, estaba en la sala de estar dándole un sacudón a Luke. Se sentó con un gemido, su cabello despeinado y su rostro arrugado por el sueño.
“¿Como te sientes?” preguntó Clary, ofreciéndole una taza de café humeante. “Mejor ahora” Lucas bajó la mirada hasta el rasgón de su remera. Los bordes del rasgón estaban cubiertos de sangre. “¿Donde esta Maia?”
“Esta durmiendo en tu habitación, ¿recuerdas? Dijiste que podía hacerlo” Clary se sentó en el brazo del sofá. Luke froto sus cansados ojos.
“No recuerdo todo lo que sucedió anoche muy bien”, admitió. “Recuerdo haber salido del camión y no mucho después de eso”
“Había mas demonios ocultos fuera. Te atacaron., pero Jace y yo nos encargamos de ellos.”
“¿Mas demonios Drevak?”
“No” Clary hablo con desgana “Jace los llamo Raum”
“Demonios Raum?” Lucas se enderezó. “Eso es cosa seria. Los demonios Drevak son mascotas peligrosas, pero Raums-..”
“Esta bien” Clary dijo “Nos ocupamos de ellos”
“¿Tú te ocupaste de ellos? ¿O Jace lo hizo? Clary no quiero que tu-..”
“No fue así” Inclino su cabeza “Fue como si...”
“¿Magnus no estaba cerca? ¿Por que no fue con ustedes?”Lucas la interrumpió claramente alterado.
“Te estaba curando, por eso” dijo Magnus, viniendo desde la sala de estar y oliendo fuertemente a uva. Su pelo estaba envuelto en una toalla y vestía un traje azul de satén con rayas plateadas a los lados. “¿Donde esta la gratitud?”
“Estoy agradecido” Luke parecía enojado y al mismo tiempo tratando de contener la risa. “Es solo que si algo le sucedía a Clary-..”
“Tu hubieras muerto si yo hubiera ido con ellos,” dijo Magnus dejándose caer en la silla “y luego Clary estaría mucho peor. Ella y Jace supieron manejar los demonios muy bien por si solos, ¿no?” Se volvió hacia Clary.
Ella se avergonzó. “Verás.., es solo-“
“¿Solo que?” Era Maia todavía con la ropa que había usado la noche anterior, con una de las camisetas de franela de Luke encima de su remera. Se movió rígidamente a través de la habitación y se sentó en una silla con cautela. “¿Es café lo que huelo?” preguntó esperanzada, rascándose la nariz. Honestamente, Clary pensó, era bastante injusto para una mujer lobo tener curvas y ser bonita; ella debería ser grande y peluda, posiblemente con cabello brotándole de sus orejas. Y esto, Clary añadió en silencio, es exactamente porque no tengo amigas mujeres y paso todo el tiempo con Simón. Tengo que asumirlo.
Ella se puso de pie. “¿Quieres que te traiga un poco?”
“Seguro” Maia asintió. “ ¡Con leche y azúcar!” dijo en cuanto Clary dejó la habitación, pero para cuando ella estaba de vuelta en la cocina, con una taza humeante en la mano, la chica lobo la miraba con el ceño fruncido. “Realmente no recuerdo que pasó anoche” ella dijo, “pero hay algo acerca de Simon, algo que me esta molestando...”
“Pues bien, tu trataste de matarlo…” dijo Clary, volviéndose a colocar en el brazo del sofá. “…quizás es eso”.
Maia palideció, mirando fijamente su café. “Lo había olvidado. El es ahora un vampiro” Levanto la mirada a Clary. “No quise lastimarlo. Yo solo…”
“¿Si?” Clary elevó sus cejas. “¿Solo qué?” El rostro de Maia lentamente se volvió rojo oscuro. Dejo su café en la mesa detrás de ella.
“Quizás quieras descansar,” Magnus advirtió. “Encuentro que eso ayuda cuando se declara la aplastante sensación de comprensión”
De repente los ojos de Maia se llenaron de lágrimas. Clary miró a Magnus con horror- el parecía igualmente sorprendido, notó- y luego a Luke. “Has algo”, le dijo entre dientes bajo su reparación. Magnus probablemente era un brujo que podía curar heridas fatales con una llama de fuego azul, pero Luke sabía las mejores maneras de tratar el llanto de una chica adolescente.
Luke comenzó a patear hacia atrás su frazada preparándose para levantarse, pero antes de que pudiera hacerlo, la puerta principal se abrió de un portazo y Jace entró, seguido de Alec, quien traía una caja blanca. Magnus se quitó la toalla de la cabeza a toda prisa y la dejo caer tras el sofá. Sin el gel y la purpurina, su cabello era oscuro y lacio, casi hasta sus hombros. Los ojos de Clary fueron directamente hacia Jace, como siempre lo hacían. No podía evitarlo, pero al menos nadie más parecía notarlo. Jace lucía nervioso, tenso y cabreado, pero también agotado, sus ojos estaban rodeados de gris. Sus ojos la miraron sin expresión, y se detuvieron en Maia, quien todavía estaba llorando en silencio y no parecía haberlos oído entrar.
“Veo que están todos de buen humor”, observó “¿Manteniendo el ánimo?”
Maia se refregó los ojos. “Mierda”, refunfuñó. “Odio llorar frente a los cazadores de sombras”.
“Entonces vete a llorar a otra habitación” dijo Jace con la voz desprovista de cordialidad. “Ciertamente no te necesitamos lloriqueando aquí mientras hablamos, ¿no?”
“Jace” comenzó a advertirle Luke, pero Maia ya marchaba sobre sus pasos y se iba ofendida fuera de la habitación, hacia la cocina. Clary se volvió hacia Jace. “¿Hablando? Nosotros no estábamos hablando.”
“Pero lo haremos” dijo Jace, dejándose caer en el banquillo del piano y estirando su piernas largas. “Magnus quiere gritarme, ¿no Magnus?” “Si”, dijo Magnus, alejando su mirada de Alec lo suficiente para fruncir el ceño. “¿Dónde demonios estabas? Pensé que fui claro cuando dije que tenias que permanecer en la casa”.
“Pensé que no tenía opción,”Clary dijo “creí que debía quedarse donde tu lo hicieras. Tu sabes, por lo de la magia”
“Normalmente, sí” dijo Magnus enfadado “pero anoche, después de todo lo que hice, mi magia estaba reducida”
“¿Reducida?”
“Si” Magnus parecía mas enojado de lo normal. “Incluso el Gran Brujo de Brooklyn tiene recursos ilimitados. Solo soy un humano. Es decir,” se corrigió “mitad-humano, lo que sea…”
“Pero tu sabías que tus recursos estaban agotados” Luke dijo, sin ser descortés, “¿no?” “Si, y le hice jurar al maldito que se quedara en la casa.” Magnus miró a Jace. “Ahora se cuanto valen las promesas de un cazador de sombras”
“Necesitas aprender como hacerme jurar apropiadamente” dijo Jace placidamente, “solo un juramento en el Ángel tiene algún valor”
“Es cierto”, dijo Alec. Era la primera cosa que había dicho desde que entraron en la casa. “Por supuesto que es cierto”. Jace agarró la taza de café que Maia apenas había tocado y le dio un sorbo. Hizo una expresión extraña. “Azúcar”
“De todos modos, ¿donde estuvieron toda la noche?” Magnus preguntó amargado. “Con Alec?”
“No podía dormir entonces fui por un paseo” dijo Jace. “Cuando regrese, me topé con este idiota merodeando en el porch” Señaló a Alec. Magnus se animó. “¿Donde estuviste toda la noche?” le pregunto a Alec. Todos miraron. Alec estaba usando un suéter oscuro y unos jeans, que era exactamente lo que había usado el día anterior. Clary decidió otorgarle el beneficio de la duda.
“¿Qué hay en la caja?” preguntó. “Oh. Ah” Alec observó la caja como si se hubiera olvidado de ella. “Rosquillas, de hecho...” Abrió la caja y la dejó sobre la mesa. “¿Alguien quiere una?”
Todos, en cuanto giraron, querían una rosquilla. Jace quería dos. Luego de terminar la crema de Boston que Clary le trajo, Luke parecía moderadamente revitalizado; pateó hacia atrás el resto de frazada y se sentó contra el respaldo del sofá. “Hay algo que no comprendo” dijo.
“¿Solo una cosa? Vas muy por delante que el resto de nosotros” dijo Jace.
“Ustedes dos fueron en mi búsqueda cuando no volví a casa”, dijo Luke, mirando desde Clary hasta Jace.
“Nosotros tres” dijo Clary “Simon estaba con nosotros”
Luke parecía adolorido. “Bien. Ustedes tres. Había dos demonios, pero Clary dice que no mataron ninguno. Entonces, ¿que sucedió?”
“Hubiera matado el mío, pero huyó,” dijo Jace. “De lo contrario-”
“¿Por qué haría eso?” preguntó Alec. “Dos de ellos, tres de ustedes- ¿quizás se sintieron superados en número?”
“Sin ofender a los involucrados, pero el único entre ustedes que parece terrible es Jace,” dijo Magnus. “Una cazadora de sombras sin entrenar y un vampiro asustado…”
“Pienso que tal vez fui yo” dijo Clary “Creo que los asusté”
Magnus parpadeó. “¿No dije recién que-”
“No quiero decir que los asusté porque soy terrorífica,”dijo Clary “Pienso que fue esto” Ella levantó su mano, girándola para que pudieran ver la marca en su brazo interno. Hubo un repentino silencio. Jace la miró fijamente, pero luego apartó la vista; Alec pestañeo, y Luke parecía atónito.
“Nunca antes había visto esa marca”, dijo finalmente. “¿Alguien lo ha hecho?”
“No”, dijo Magnus. “Pero no me gusta”
“No estoy segura de lo que es o significa,” dijo Clary, bajando su brazo. “Pero no viene del Libro Gris”
“Todas las runas vienen del Libro Gris”, la voz de Jace era firme.
“No esta”, dijo Clary. “La vi en un sueño”
“¿En un sueño?” Jace parecía furioso como si ella lo estuviera insultando particularmente a él. “¿A que estas jugando Clary?”
“No estoy jugando a nada. No recuerdas cuando estábamos en la Corte Seelie-”
Jace lucía como si ella lo hubiera abofeteado. Clary continuó, rápido, antes de que el pudiera decir algo: “-y la Reina Seelie nos dijo que éramos experimentos? Que Valentine había hecho- nos había hecho algo diferente, especial? Ella dijo que el mío era un regalo de palabras que no podían ser habladas, y el tuyo el propio regalo del Ángel.”
“Esa hada no tenia noción”
“Las hadas no mienten, Jace. Palabras que no pueden ser habladas- ella se refería a las runas. Cada una tiene un significado distinto, pero ellas están hechas para ser dibujadas, no dichas en voz alta” Ella continuó, ignorando su aspecto incrédulo. “Recuerda cuando me preguntaste como había entrado en tu celda de la Ciudad Sileciosa. Te dije que había usado solo una runa de abertura común y corriente-”
“¿Eso fue todo lo que hiciste?”Alec parecía sorprendido. “Llegué allí solo un poco después de ti y parecía que alguien hubiera arrancado la puerta de las bisagras”
“Y mi runa no sólo abrió la puerta”, dijo Clary. “También abrió todo lo que había dentro de la celda. Abrió las esposas de Jace”, tomó un respiro. “Creo que la Reina quiso decir que yo puedo dibujar runas que son mas poderosas que las normales. Y tal vez crear nuevas.”
Jace sacudió su cabeza. “Nadie puede crear runas nuevas-”
“Quizás ella pueda, Jace.”Alec sonaba pensativo. “Es cierto, nadie entre nosotros ha visto antes la marca de su brazo”
“Alec tiene razón,” dijo Luke. “Clary, por que no vas y traes tu bloc de dibujos?” Ella lo miró un poco sorprendida. Sus ojos grises azulados estaban cansados, un poco hundidos, pero mantenían la misma firmeza que cuando ella tenía seis años y el le había prometido que si ella subía a la trepadora en el patio de recreo del Prospect Park, el siempre estaría bajo para atraparla si ella caía. Y siempre había estado.
“Bueno” dijo “Estaré de vuelta”.
Para llegar a la habitación de huéspedes, Clary tenía que cruzar la cocina, donde encontró a Maia sentada en un banco junto a la encimera, luciendo lamentable.
“Clary” dijo, pegando un salto del asiento. “¿Puedo hablarte un segundo?”
“Estoy yendo a mi habitación a buscar algo ahora-”
“Mira, siento lo que pasó con Simón. Estaba alterada-”
“Ah, ¿si? ¿Que paso con eso de que todos los hombres lobos están destinados a odiar los asuntos de vampiros?”
Maia dejo escapar un suspiro. “Lo estamos, pero- supongo que no tengo que adelantar el proceso”
“No me lo digas a mi; díselo a Simon”
Maia se sonrojo nuevamente, sus mejillas se volvieron rojo oscuro. “Dudo que quiera hablarme”.
“Quizás lo haga. Es bueno perdonando.”
Maia la miró de cerca. “No es que me quiera entrometer, pero ¿ustedes están saliendo?” Clary se sonrojó y agradeció a sus pecas por proporcionarle cubierta. “¿Por qué quieres saber?”
Maia se encogió de hombros. “La primera vez que lo vi se refirió a ti como su mejor amiga, pero la segunda vez te llamo su novia. Me preguntaba si era un asunto prendido-apagado.”
“Algo así. Éramos amigos en un principio. Es una larga historia.”
“Ya veo”
Las mejillas sonrojadas de Maia habían desaparecido y la sonrisa de chica ruda había vuelto a su rostro. “Pues bien, eres afortunada, eso es todo. Incluso si ahora es un vampiro. Debes estar bastante acostumbrada a todo este asunto extraño de ser una cazadora de sombras, apuesto a que ésto no te desconcierta.”
“Me desconcierta”, dijo Clary, mas bruscamente de lo que pretendía. “No soy Jace”
La sonrisa se extendió. “Nadie lo es. Y tengo la sensación de que él lo sabe”
“¿Qué se supone que significa eso?” “Oh, tu sabes. Jace me recuerda un antiguo novio. Algunos tíos te miran como si quisiesen acostarse contigo. Jace te mira como si ya lo hubiese hecho, hubiese sido fantástico, y ahora fuesen solo amigos- incluso piensa que quieres más. Vuelve locas a las chicas. ¿Sabes a que me refiero?”
Si, Clary pensó. “No” dijo.
“Supongo que no podrías siendo su hermana. Creo que tendrás que tomar mi palabra en esto”.
“Tengo que irme”. Clary casi estaba saliendo por la puerta de la cocina cuando algo se le ocurrió y se dio vuelta. “¿Qué le sucedió a él?”
Maia parpadeó. “¿Qué le sucedió a quién?”
“A tu antiguo novio. El que te recuerda a Jace”
“Oh,” dijo Maia. “El es el que me transformo en mujer lobo”
“Bien, lo entendí” Clary dijo, volviendo a la sala de estar con su bloc de dibujo en una mano y una caja de lápices Prisma color en la otra. Corrió hacia fuera una silla de la pequeña mesa-Luke siempre comía en la cocina o en su oficina, y la mesa estaba repleta de papeles y antiguas facturas-y se sentó, con el bloc de dibujo frente a ella.
Tenía la sensación de estar dando un examen de arte en la escuela. Dibuja esta manzana. “¿Qué quieren que haga?”
“¿Qué crees?”, Jace todavía estaba en el banquillo del piano, con sus hombros bajos. Daba la impresión de no haber dormido en toda la noche. Alec estaba apoyado en el piano detrás de él, probablemente porque era el lugar más alejado de Magnus donde podía estar.
“Jace, es suficiente” Luke estaba sentado con la espalda recta pero parecía como si estuviese haciendo algún esfuerzo. “¿Dijiste que podías dibujar nuevas runas, Clary?”
“Dije que pensaba eso”
“Pues bien, me gustaría que lo intentaras”
“¿Ahora?” Luke sonrió débilmente.
“A menos que tengas algo más en mente”
Clary buscó una hoja en blanco del bloc de dibujo y la observó. Nunca había tenido una hoja en blanco que le pareciese tan vacía. Podía sentir el silencio en la habitación, todos mirándola: Magnus con su clásica y suave curiosidad; Alec demasiado preocupado con sus propios problemas para interesarse en los de ella; Luke esperanzado; y Jace con su helada y aterradora blancura. Ella lo recordaba diciendo que deseaba poder odiarla y se preguntaba si algún día lo haría.
Clary bajo el lápiz.
“No puedo hacerlo como una orden. No sin una idea”
“¿Qué clase de idea?”, dijo Luke.
“Es decir, ni siquiera sé que runas ya existen. Necesito saber un significado, una palabra, antes que pueda dibujar una runa para ello.”
“Es bastante difícil para nosotros recordar cada runa-,” Alec comenzó, pero Jace, para la sorpresa de Clary, lo interrumpió.
“¿Qué hay acerca de…”, dijo calmo, “Fearless (no tener miedo)?”
“Fearless?” repitió.
“Hay runas para la valentía”, dijo Jace. “Pero no hay nada para quitar el miedo. Pero si tu, como dices, puedes crear nuevas runas…” Él miro a su alrededor y vio la expresión de sorpresa de Alec y Luke. “Mira, yo sólo recordé que no hay una, eso es todo. Y parece lo suficientemente inofensivo”
Clary miró a Luke, quien se encogió de hombros. “Bien,”dijo.
Clary tomó un lápiz gris oscuro de la caja y colocó la punta sobre el papel. Pensó en formas, líneas, curvas; pensó en el signo del Libro Gris, antiguo y perfecto, la encarnación de un lenguaje demasiado impecable para ser hablado. Una voz suave le habló desde su interior: ¿quién eres tú, para pensar que puedes hablar el lenguaje del cielo?
El lápiz se movió. Estaba casi segura que ella no lo había hecho, pero este se deslizó a través del papel, describiendo una línea simple. Sintió su corazón dar un brinco. Pensó en su madre, sentado ilusionada tras su tela, creando su propia visión del mundo en tinta y pinturas al óleo. Pensó, ¿Quién soy yo? Soy la hija de Jocelyn Fray.
El lápiz se movió nuevamente, y esta vez su respiración se cortó; se encontró susurrando la palabra, bajo su respiración: “Fearless. Fearless”. El lápiz giraba hacia abajo y ahora más bien ella lo estaba guiando y no el a ella. Cuando lo hubo terminado, dejo descansar el lápiz y observó por un momento, confundida, el resultado.
La runa completa era un matiz de fuertes torbellinos de líneas: una runa tan audaz y aerodinámica como un águila. Arrancó la hoja y la sujetó para que los demás la pudiesen observar. “Allí” dijo, y fue recompensada por el rostro sorprendido de Luke- entonces el no había creído en ella- y los ojos ensanchados de Jace.
“Grandioso”, dijo Alec.
Jace volvió sobre sus pasos y cruzó la habitación, sacándole el papel de las manos. “¿Pero funciona?”.
Clary se preguntaba si estaba preguntando o estaba solo siendo desagradable. “¿Qué quieres decir?”
“ Quiero decir, que cómo sabes que funciona? En este instante es solo un dibujo- no puedes sacarle el miedo a un trozo de papel, no tiene nada por donde comenzar. Tenemos que probarlo en uno de nosotros antes de estar seguros de que es realmente una runa”
“No estoy seguro de que sea una buena idea,” dijo Luke.
“Es una idea fabulosa”. Jace dejó caer el papel nuevamente en la mesa, y comenzó a subirse la chaqueta.
“Tengo una estela que podemos usar. ¿Quién quiere hacérmelo?”
“Una lamentable elección de palabras”, dijo Magnus en un murmullo.
Luke se puso de pie. “No” dijo. “Jace, tu casi te comportas como si no hubieses escuchado la palabra “miedo”. Yo me pregunto como vamos a ser capaces de ver la diferencia si la runa funciona en ti”
Alec reprimió algo que sonó como una risa. Jace simplemente mostraba una ajustada y antipática sonrisa. “He oído la palabra “miedo””dijo. “Simplemente elijo creer que no se aplica en mí”
“Ese es exactamente el problema”, dijo Luke.
“Pues bien, ¿por qué entonces no la ponemos en ti?” dijo Clary, pero Luke sacudió la cabeza.
“No puedes marcar un subterráneo, Clary, no con un efecto verdadero. La enfermedad demoníaca que causa la licantropía previene a las marcas de hacer efecto”
“Entonces…”
“Prueba en mí”, dijo Alec inesperadamente. “Podría hacer con algún Fearlessness”. Se deslizó la chaqueta, la arrojo al banquillo del piano, y cruzó la habitación para detenerse frente a Jace. “Aquí. Marca mi brazo”. Jace alzó la mirada a Clary.
“A menos que piense que debes hacerlo tú”
Ella sacudió su cabeza. “No. Probablemente tu eres mejor haciendo las marcas que yo”.
Jace se encogió de hombros.
“Súbete la manga, Alec”.
Obedientemente, Alec se subió la manga. Todavía había una marca permanente en la parte superior de su brazo, un elegante rollo de líneas que le daban a Alec el balance perfecto. Todos se acercaron, incluso Magnus, en cuanto Jace fue trazando cuidadosamente las líneas de la runa en el brazo de Alec, justo por debajo de la ya existente. Alec hizo una mueca de dolor en cuanto la estela trazaba. La trayectoria quemaba a través de su piel. Cuando Jace finalizó, volvió a colocar la estela en el bolsillo de su chaqueta y se detuvo a admirar su reciente trabajo.
“Pues bien, al menos se ve genial” anunció. “Funcione o no…”
Alec se tocó la nueva marca con la punta de sus dedos y luego de dio cuenta de que todos en la habitación lo estaban observando.
“¿Entonces?”, dijo Clary.
“¿Entonces qué?”Alec se bajó las mangas, cubriendo la marca.
“¿Entonces cómo te sientes? ¿Algo diferente?”
Alec parecía estar considerándolo. “No realmente”
Jace levanto sus manos. “Entonces no funciona”
“No necesariamente”, dijo Luke “Tal vez simplemente no este sucediendo nada que la active. Quizás aquí no hay nada a lo que Alec tenga miedo”
Magnus observó a Alec y levantó sus cejas. “Boo”, dijo.
Jace sonreía. “Vamos, seguro tienes uno o dos fobias. ¿Que te asusta?”
Alec pensó un momento. “Arañas”, dijo.
Clary de volvió hacia Luke. “¿Tienes alguna araña por algún lugar?”
Luke parecía exasperado. “¿Por qué tendría una araña? ¿Parezco alguien que las coleccione?”
“Sin ofender,”dijo Jace, “pero pareces uno de esa clase”
“Saben-,” el tono de Alec era amargado “tal vez este fue un experimento estúpido”
“¿Qué hay acerca de la oscuridad?”Clary sugirió. “Podríamos encerrarte en el sótano”
“Soy un cazador de demonios”, dijo Alec, con exagerada paciencia. “Claramente no le tengo miedo a la oscuridad”
“Pues podrías”
“Pero no”
Clary fue interrumpida por el zumbido del timbre. Ella miró a Luke, elevando sus cejas.
“¿Simon?”
“No puede ser. Es de día”
“Cierto”, lo había olvidado de nuevo. “¿Quieres que vaya a atender?”
“No” Se paró con un único y corto gruñido de dolor. “Estoy bien. Seguramente es alguien preguntándose porque la librería esta cerrada”
Cruzó la habitación y abrió la puerta. Sus hombros se tensaron por la sorpresa; Clary oyó una voz familiar, estridente y enojada de una mujer, y un momento después Isabel y Maryse Lightwood hicieron a un lado a Luke y pasaron a la habitación, seguidas por la gris y amenazante figura de la Inquisidora. Tras ellas se encontraba un hombre alto y fornido, de cabello oscuro y de piel oliva, con una barba espesa y negra. Aunque habían pasado muchos años, Clary lo reconoció de la antigua foto que Hodge le había mostrado: era Robert Lightwood, el padre de Alec e Isabel.
Magnus cabeceó bruscamente. Jace palideció considerablemente, pero no mostró ninguna otra emoción. Y Alec- Alec miraba desde su hermana, a su madre, a su padre, y luego miró a Magnus, sus despejados ojos azul claro oscurecidos con firme resolución. El dio un paso, ubicándose entre sus padres y los demás en la habitación.
Maryse, en vista de su hijo mayor en medio de la sala, tuvo una reacción tardía. “Alec, ¿que demonios estás haciendo? Pensé que había dejado en claro que-”
“Madre”. La voz de Alec cuando interrumpió a su madre era firme, implacable, pero no desagradable. “Padre. Hay algo que tengo que decirles” Él les sonrió. “Estoy viendo a alguien”
Robert Lightwood miró a su hijo con exasperación. “Alec”, dijo “Este no es el momento”
“Si lo es, Esto es importante. Verás, no sólo estoy viendo a alguien” Las palabras parecían brotar de Alec en torrentes, mientras sus padres lo miraban confundidos. Isabel y Magnus lo miraban con expresiones cercanas al asombro. “Estoy viendo a un subterráneo. De hecho, estoy viendo a un bru-”
Los dedos de Magnus se movieron rápidos, como un rayo de luz, en dirección a Alec. Hubo un débil brillo en el aire que rodeaba a Alec- sus ojos se pusieron en blanco- y cayó al suelo, como un árbol caído.
“¡Alec!” Maryse se llevo las manos a la boca. Isabel, que había estado parada cerca de su hermano, se arrodillo junto a él. Pero Alec se había comenzado a mover, abriendo sus ojos. “¿Qu-que-por qué estoy en el suelo?”
“Esa es una buena pregunta” Isabel le lanzó una mirada de furia a su hermano. “¿Qué fue eso?”
“¿Qué fue eso?” Alec se sentó sosteniendo su cabeza. Un aspecto de alarma atravesó su rostro. “Aguarda, ¿dije algo? Después de desmayarme, quiero decir.”
Jace resopló. “Sabes, nos estábamos preguntando si la cosa que hizo Clary funcionaba o no” dijo. “Funciona de maravilla”.
Alec parecía sumamente horrorizado. “¿Qué dije?”
“Dijiste que estabas viendo a alguien” su padre le contó. “Aunque no fuiste claro en por qué eso era importante”
“No lo es”, dijo Alec. “Es decir, no estoy viendo a nadie. Y no es importante. O no lo sería si estuviese viendo a alguien, lo cual no sucede.”
Magnus lo miró como si fuese un idiota. “Alec esta delirando” dijo “Los efectos secundarios de algunas toxinas demoníacas. De lo más desafortunado, pero estará bien muy pronto”
“¿Toxinas demoníacas?” la voz de Maryse se había vuelto chillona. “Nadie reportó el ataque de un demonio en el Instituto. ¿Qué esta sucediendo aquí Lucian? Esta es tu casa, ¿no? Sabes perfectamente bien que si ha habido ataques demoníacos tu supuestamente deberías reportarlo-”
“Luke fue atacado también”, dijo Clary. “Ha estado inconsciente”
“Que conveniente. Todos están o inconscientes o delirantes”, dijo la Inquisidora. Su voz filosa como un cuchillo atravesó la habitación, silenciando a todos. “Subterráneo, sabes perfectamente bien que Jonathan Morgenstern no debería estar en tu casa. Debería estar encerrado al cuidado del brujo”
“Tengo un nombre, lo sabrás…”, Magnus dijo. “No”, agregó, pareciendo haber pensado dos veces al interrumpir a la Inquisidora, “eso, eso, no importa. De hecho, olvídalo”
“Conozco tu nombre, Magnus Bane”, dijo la Inquisidora. “Has fallado en tu deber una vez; no tendrás otra oportunidad”
“¿Fallar en mi deber?” Magnus frunció el ceño. “¿Solo por traer el chico aquí? No había nada en el contrato que dijese que yo no podía traerlo conmigo con mi propio criterio.”
“Ese no fue tu error”, dijo la Inquisidora. “Tu falta fue dejarlo ver a su padre anoche”
Hubo un repentino silencio. Alec se puso de pie, y sus ojos buscaron los de Jace-pero Jace no lo miraba. Su cara era una máscara.
“Eso es ridículo”, dijo Luke. Clary rara vez lo había visto tan enojado. “Jace ni siquiera sabe donde esta Valentine. Deja de acosarlo”
“Acosar es lo que hago, subterráneo” dijo la Inquisidora. “Es mi trabajo”. Ella se volvió hacia Jace. “Di la verdad ahora, muchacho” dijo “y será mucho mas fácil”.
Jace levantó su barbilla. “Yo no te tengo que decir nada”.
“Si eres inocente, ¿por que no te exoneras? Dinos donde realmente estuviste anoche. Cuéntanos acerca del pequeño barco de placer de Valentine”
Clary lo miró. Fui a dar un paseo, había dicho. Pero eso no significaba nada. Tal vez realmente había ido por un paseo. Pero su corazón, su estómago, se sentían enfermos. ¿Sabes cuál es el peor sentimiento que puedes tener? Simón había dicho. No confiar en la persona que más amas en el mundo.
Cuando Jace no habló, Robert Lightwood dijo, en voz profunda “¿Imogen? Tu estas diciendo que Valentine está-estaba-…”
“En un barco en el medio del East River” dijo la Inquisidora.
“Eso es correcto” “Por eso no podía encontrarlo”, dijo Magnus, medio para si mismo. “Todo ese agua- desbarataba mis hechizos”
“¿Qué esta haciendo Valentine en el medio del río?” dijo Luke, apabullado.
“Pregúntale a Jonathan” dijo la Inquisidora. “Él pidió prestada una motocicleta del líder del clan de los vampiros de la ciudad y voló hasta el barco. ¿No es así, Jonathan?”
Jace no dijo nada. Su cara era ilegible. La Inquisidora, en cambio, parecía furiosa, como si se estuviese alimentando del suspenso en la habitación.
“Alcanza el bolsillo de tu chaqueta”, dijo “Saca el objeto que has estado llevando encima desde la última vez que dejaste el Instituto.”
Lentamente, Jace hizo como ella pidió. Cuando sacó su mano del bolsillo, Clary reconoció el objeto brillante gris azulado que sostenía. La pieza de espejo del Portal.
“Dámelo”. La inquisidora se lo quitó de la mano. Él se estremeció; el borde de vidrio lo había cortado y sangre brotaba de la palma de su mano. Maryse hizo un sonido débil, pero no se movió.
“Sabía que habías regresado al Instituto por ésto,”dijo la Inquisidora, ahora deleitándose. “Sabia que tu sentimentalismo no te permitiría dejarlo atrás”
“¿Qué es eso?” Robert Ligthwood sonaba apabullado.
“Un trozo del Portal en forma de espejo”, dijo la Inquisidora. “Cuando el Portal fue destruido, la imagen del ultimo destino se preservó”. Ella giraba el pedazo de vidrio en sus largos y delgados dedos. “En este caso, la casa de campo de los Wayland”
Los ojos de Jace seguían el movimiento del espejo. En lo poco que Clary llegó a ver, parecía haber un poco de cielo azul atrapado. Se preguntó si alguna vez llovía en Idris.
Con un violento y repentino movimiento en tono calmo, la Inquisidora arrojó el trozo de espejo al suelo. Este se convirtió en fragmentos de polvo. Clary oyó a Jace maldecir por lo bajo, pero no se movió. La Inquisidora sacó unos guantes grises y se arrodilló cerca de los restos del espejo, apartándolos con los dedos hasta que encontró lo que estaba buscando- un simple pedazo de papel. Ella se puso de pie, y lo sostuvo en alto para que todos en la habitación pudiesen ver la runa escrita en tinta negra. “Marque este papel con una runa de búsqueda y la coloqué entre un pedazo de espejo y su parte trasera. Luego lo reemplacé en la habitación del chico. No te sientas mal por no notarlo”, le dijo a Jace. “Mentes mas viejas y sabias que la tuya han sido engañadas por la Clave”
“Me has estado espiando” dijo Jace, y ahora su voz estaba cargada de enojo. “¿Es eso lo que la Clave hace, invade la privacidad de sus Cazadores de sombras para-“
“Ten cuidado con lo que me dices. No eres el único que violó la Ley.”. La mirada fría de la Inquisidora recorrió la habitación. “En sacarte de la Ciudad Silenciosa, liberarte del control del brujo, tus amigos han hecho lo mismo.”
“Jace no es nuestro amigo,”dijo Isabel “es nuestro hermano.”
“Yo seria cuidadosa con mis palabras, Isabel Ligthwood” dijo la Inquisidora. “Podrías ser considerada su cómplice”
“¿Cómplice?” Para la sorpresa de todos, era Robert Lightwood quien hablaba. “La chica solo estaba tratando de mantener la familia unida. Por amor de Dios, Imogen, solo son niños-”
“¿Niños?” La Inquisidora volvió su mirada de hielo hacia Robert. “ ¿Niños como ustedes lo eran cuando el Circulo complotó la destrucción de la Clave? Mi hijo era solo un niño cuando él-”
Ella se detuvo con una especie de gemido, como ganando control sobre ella misma por medio de su fuerza principal.
“Entonces esto es acerca de Stephen, después de todo...”dijo Luke, con una un hilo de piedad en la voz. “Imogen-”
El rostro de la Inquisidora se contorsionó. “¡Esto no tiene que ver con Stephen! ¡Esto es acerca de la Ley!”
Los delgados dedos de Maryse se retorcían mientras sus manos se tocaban.
“Y Jace...”dijo, “¿Qué va a suceder con él?”
“Volverá a Idris conmigo mañana”, dijo la Inquisidora. “Has perdido el derecho a saber más que eso”
“¿Cómo puedes llevarlo de vuelta e ese lugar?”, Clary dijo. “¿Cuándo regresará?”
“Clary, no,”, dijo Jace. Las palabras eran una súplica, pero ella continuaba protestando.
“¡Jace no es el problema aquí! ¡Valentine lo es!”
“¡Deja en paz, Clary!” Jace gritó “¡Por tu propio bien, deja en paz!”
Clary no podía controlarse y se estremeció con su reacción- él nunca le había gritado de esa manera, ni siquiera cuando ella lo había llevado a rastras a la habitación de su madre en el hospital. Ella vio la mirada en su rostro y notó como el se había dado cuenta de su estremecimiento y deseaba que ella pudiera recuperarse de alguna manera.
Antes de que pudiese decir algo, la mano de Luke descendió a su hombro. El habló, su voz sonando tan grave como la noche en que le había contado la historia de su vida. “Si el chico fue a su padre”, él dijo “sabiendo la clase de padre que es Valentine, fue porque nosotros le fallamos, no porque él nos haya fallado a nosotros,”
“Ahórrate los sermones, Lucian”, dijo la Inquisidora. “Te has vuelto tan blando como un mundano”
“Ella tiene razón”. Alec estaba sentado en el borde del sofá, con sus brazos cruzados y su mandíbula rígida. “Jace nos mintió. No hay excusa para eso”
Jace se quedó boquiabierto. Él había estado seguro de la lealtad de Alec, por lo menos, Clary no lo culpaba. Incluso Isabel miraba a su hermano con horror.
“Alec, ¿Cómo puedes decir eso?”
“La Ley es la Ley, Izzy”, dijo Alec, sin mirarla. “No hay vueltas”
En eso, Isabel dio un grito ahogado lleno de furia y asombro, y se marcho por la puerta, dejándola abierta y balanceándose tras ella. Maryse hizo un movimiento para seguirla, pero Robert la agarró por el brazo diciéndole algo en voz baja.
Magnus se puso de pie. “Creo que es el momento justo para partir”, dijo. Clary notó que estaba evitando mirar a Alec. “Diría que ha sido agradable encontrarme con ustedes, pero de hecho, no lo fue. Ha sido bastante incómodo, y francamente, la próxima vez que vea a alguno de ustedes no será pronto”
Alec miró el suelo mientras Magnus atravesaba la sala de estar y salía por la puerta principal. Esta vez la puerta se cerró de un golpe.
“Dos fuera,” dijo Jace “¿Quién es el próximo?”
“Es suficiente”, dijo la Inquisidora, “Dame tu manos”
Jace sostuvo sus manos mientras la Inquisidora sacaba una estela de algún bolsillo oculto y procedía a trazar una marca alrededor de sus muñecas. Cuando ella alejó sus manos, las muñecas de Jace estaban cruzadas, una sobre la otra, amarradas con lo que parecía un anillo de llamas ardiendo.
Clary gritó. “¿Qué estas haciendo? ¡Lo lastimarás-”
“Estoy bien, hermanita.” Jace hablaba calmo, pero Clary notó que parecía no poder mirarla. “Las llamas no me quemarán a menos que trate de liberar mis manos.”
“Y en cuanto a ti,”, la Inquisidora agregó, y giró hacia Clary, para su sorpresa. Hasta ahora apenas parecía haber notado que estaba viva. “fuiste bastante afortunada en ser rescatada por Jocelyn y escapar de la desgracia de tu padre. Aun así, te estaré vigilando.”
La mano de Luke que estaba en el hombro de Clary la apretó con fuerza. “¿Es eso una amenaza?”
“La Clave no hace amenazas, Lucian Graymark. La Clave hace promesas y las cumple.”, dijo la Inquisidora casi alegre. Era la única en la habitación que podía ser descripta de esa manera; todos los demás parecían estupefactos, excepto Jace. Sus dientes parecían atascados en un gruñido del que Clary dudo que fuese consciente. Lucía como un león enjaulado. “Vamos, Jonathan.”, dijo la Inquisidora. “Camina frente a mi. Si haces el mínimo movimiento para liberarte, pondré una daga en medio de tus hombros”
Jace debía hacer un gran esfuerzo para girar el pomo de la puerta con las manos amarradas. Clary hizo un esfuerzo para no gritar, y luego la puerta estaba abierta y Jace se había ido y también lo había hecho la Inquisidora. Los Lightwood los siguieron detrás, con Alec todavía observando el suelo. La puerta se cerró tras ellos, y Clary y Luke estaban solos en la silenciosa sala, incrédulos.
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Mil gracías a Sii por este capítulo =)

1 comentarios:

Gracias son las mejores XD!!

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